Por: Rebeca Mejía López
Publicado en La Gualdra La Jornada Zacatecas
17/06/15
Si hay dos figuras literarias que hoy en día siguen suscitando debates acerca de su identidad son, sin duda, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Ambos autores han sido sometidos a las más descabelladas teorías, desde especular que Shakespeare fue Francisco Bacon hasta decir que él y Cervantes murieron el mismo día. Carlos Fuentes incluso se atrevió a afirmar, en un ensayo bastante argumentado, que Shakespeare y Cervantes eran la misma persona.
Por supuesto hay quienes discuten que siquiera se hayan leído mucho menos conocido, comenzando por la distancia geográfica hasta los géneros tan distintos manejados por ambos autores, uno dramaturgo por excelencia y otro dedicado al género novelístico. Sin embargo, al leer el capítulo XLIX, de la segunda parte de El Quijote, “De lo que sucedió a Sancho Panza rondando la ínsula”, no pude menos de sorprenderme al pensar: “Esto es Shakespeare”.
Resulta que una doncella es cuestionada por Sancho Panza al verla pasear a altas horas de la noche por la ínsula, a lo que ella responde que su padre la tuvo encerrada durante diez años, sin siquiera poder salir a misa. Ante su deseo de ver el mundo, le pidió a su hermano que “me vistiese en hábitos de hombre con uno de sus vestidos y que me sacase una noche a ver todo el pueblo, cuando nuestro padre durmiese; él, importunado de mis ruegos, condescendió con mi deseo y, poniéndome éste vestido y él vistiéndose de otro mío, que le estaba como nacido, porque él no tiene pelo de barba y no parece sino una doncella hermosísima.”
Así, los hermanos habían rodeado el pueblo y, al momento de querer volver a casa, vieron un gran tropel de gente y el varón le dijo a su hermana: “Hermana, ésta debe de ser la ronda: aligera los pie y por añas en ellos, y vente tras mí corriendo, porque no nos conozcan, que nos será mal contado”. Sin embargo, a la hermana le fue imposible seguirle el paso, fue alcanzada por el ministro de justicia y llevada con Sancho Panza.
Lo anterior me resultó extrañamente shakespeariano porque el argumento resulta muy parecido a Noche de Reyes, comedia que se cree fue escrita entre 1559 y 1601. La obra es sobre Sebastián y Viola quienes son hermanos gemelos, ellos terminan haciéndose pasar el uno por el otro, luego de un naufragio causando todo tipo de situaciones extraordinarias y graciosas, el autor presenta el problema de la identidad.
Ahora bien, estimado lector, usted podría opinar que la coincidencia es mínima. Yo sólo le comparto mi primera reacción. Recordemos que la segunda parte de El Quijote fue publicada en 1615, esto da un margen de tiempo para que Cervantes hubiera podido leer a Shakespeare. Los expertos insisten en decir que ni se conocieron ni se leyeron, pero yo insisto en fantasear con Cervantes y Shakespeare conversando.
Comentarios: Twitter: @RbkMej

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