¿Guerra o Revolución de Independencia? como se prefiera, legado de nuestros héroes…

Por: Rebeca Mejía

Publicado en Crítica Forma y Fondo Diario NTR
27/09/15

Los honores a la bandera son cada lunes en el plantel de bachillerato donde laboro actualmente. Todos los alumnos toman su lugar en la cancha de la escuela, que funciona como patio central también. El grupo responsable del acto cívico pide al público saludar a la bandera mientras la escolta hace su aparición, posteriormente se recita el juramento a la bandera y se entona el himno nacional. Para finalizar, uno de los alumnos, pide al público despedir a la bandera. La ceremonia contrasta con su escenario. Una escuela que no cuenta con aulas suficientes, donde los alumnos no tienen libros de texto para sus materias, biblioteca o equipo de sonido para que todos escuchen mejor las efemérides de la semana. 
El público, en cambio, minimiza estas condiciones. Los alumnos, quienes pertenecen a una comunidad pequeña, cercana a la capital en distancia, pero lejana en algunas de sus costumbres. Aquellos que regresan a clases luego de trabajar durante sus vacaciones empacando tomates, en los viveros o recogiendo frijol. Que sufren distintas problemáticas educativas a los bachilleratos de ciudad, entre ellos la falta de recursos materiales, que se compensan por su respeto y confianza hacia los maestros, la solidaridad a su comunidad, su alto nivel de crítica, a pesar de expresarlo en un bajo nivel de ortografía y redacción y, sobretodo, su entusiasmo por aprender sin importar si hay que tener clases en una bodega que es un horno en verano y un congelador en inverno.
¿Qué enseñar a jóvenes de entre quince y dieciocho años sobre el proceso de Independencia mientras la patria se cae a pedazos? Pareciera ser que quienes gobiernan nuestra desgastada patria tienen la respuesta. La Guerra o Revolución de Independencia pertenece a la materia de Historia de México II, correspondiente al semestre de agosto –diciembre. 
De acuerdo al sistema por competencias, en el que se basa actualmente la educación en nuestro país, es necesario que el alumno adquiera y desarrolle distintas habilidades que lo hagan “competente” frente al sistema capitalista y neoliberal actual. 
Entre las competencias que es necesario desarrollen los alumnos en la materia de Historia de México II, específicamente respecto al periodo independentista, se encuentran las siguientes: incentivar que el alumno obtenga un punto de vista crítico y reflexivo sobre el proceso de Independencia, que valoren, además, el periodo histórico en el que se desarrolló dicho proceso. Que establezcan la relación entre las diferentes ideologías que se desarrollaron durante el proceso de independencia de nuestro país, que dialoguen y aprendan de los distintos proyectos de la nación que se establecieron en los primeros años del México independiente y, por último, que sitúen los hechos históricos fundamentales que han tenido lugar en distintas épocas en México y el mundo. 
Como puede ver, estimado lector, los puntos anteriores son una tarea titánica hasta para el más docto. A pesar de esto, coincido con las “buenas intenciones” del sistema por competencias, de enseñar al alumno los procesos históricos que de una u otra manera inciden en su contexto actual. 
A escasas tres semanas de experiencia, he aprendido que lo más importante en la docencia es escuchar. Escuchar a los maestros que tienen más experiencia, escuchar a los alumnos en sus dudas e inquietudes dentro y fuera del aula, escucharse a uno mismo cuando siente que algo va bien o mal en la clase.
Enseñar en cuarenta y cinco minutos, cuatro veces por semana, que conocer el mundo pasado y el mundo actual, es más que memorizar fechas y personajes para un parcial, es la oportunidad de conocernos a nosotros mismos un poco más. 

Twitter:
@RbkMej


Comentarios